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Asma Bronquial

Enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias, influida por las células llamadas eosinófilos y mastocitos. Ésta se caracteriza por presentar inflamación persistente de los bronquios con agudizaciones momentáneas de mayor intensidad, produciéndose la restricción del flujo de aire que entra y sale de los pulmones.

Estas incidencias provocan una obstrucción de los tubos bronquiales, la que se manifiesta más comúnmente en forma de crisis, y durante períodos de cambio de clima (otoño y primavera).


En niños

Hasta los 4 años de edad el 11% de los niños padece este trastorno, mientras sólo un 4% sigue presentándolo luego de los 18 años. En ese sentido, la pubertad es una etapa donde la mayoría deja de sufrirlo.

Los principales factores que hacen posible la perpetuación del asma bronquial son: Comienzo de la enfermedad antes de los 2 años, alteración de función ventilatoria pulmonar persistente, pruebas de alergias positivas, y madre con asma.

Al mismo tiempo es mayor la cantidad de menores que presenta esta patología, en relación a los adultos. De la totalidad de los primeros, entre el 7 y 10%, puede ser considerado asmático, mientras que sólo entre el 3 y 5% de los mayores mantiene la enfermedad durante su vida. Al mismo tiempo, más de la mitad de las personas con asma la desarrollan antes de los 10 años.

Existen ciertos procesos que diferencian al asma del niño con el del adulto. En tal sentido los menores pueden presentar hipertrofia amigdalar; anomalías congenitas; cuerpos extraños en nasofaringe, laringe, traquea o bronquios; infecciones; bronquiolitis vírica; displasia broncopulmonar; reflujo gastroesofágico; o fibrosis quística.


Causas

El asma bronquial puede desencadenarse por alergenos inhalados, como la caspa de mascotas, el moho, plumas, el polen, los ácaros de polvo y las cucarachas. Además de dichos agentes, otras causas comunes son las infecciones respiratorias mal cuidadas, el aire frío, el tabaco, el ejercicio físico (por esfuerzo e hiperventilación), ciertos fármacos, y el estrés.

Sin embargo, generalmente el asma bronquial es intrínseco y no es posible encontrar una causa clara. Esto porque no existe historia personal o familiar que la explique.

En ocasiones sólo basta un simple resfriado para desencadenarlo, o exponerse a contaminantes aéreos como el ozono, el dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre (situaciones que pueden repetirse sin que el afectado sea conciente de aquello).

Síntomas

  • Dificultad respiratoria intensa
  • Dificultad respiratoria agravada por el ejercicio
  • Ansiedad severa
  • Sudoración
  • Pulso rápido
  • Sibilancias
  • Tos aguda
  • Flema con mucosidad
  • Labio y cara de color azulado
  • Dolor torácico
  • Opresión en el pecho
  • Exhalación doblemente lenta en comparación a la inspiración.

Diagnóstico

No existe ninguna prueba que diagnostique con certeza la presencia de la enfermedad, más bien ésta se puede confirmar a través de los síntomas. Sin embargo se utilizan algunos exámenes y pruebas útiles para conocer el grado de apertura de los bronquios, así como las causas del trastorno en cada caso.

Éstos son:

  • Examen de Volumen Respiratorio Forzado en el primer segundo.
  • Espirometría Basal Pre-concepcional.
  • Electrocardiograma.
  • Radiografía de tórax y senos paranasales (en asma crónico este examen puede mostrar signos de rinosinusitis y pólipos.
  • Pruebas funcionales respitratorias (Espirometría, curvas flujo-volumen, ritmos de Peak-flow), las que pueden confirmar la existencia del asma, cuantificar el grado de obstrucción respiratoria, así como seguir la evolución del asma cuando es crónico.
  • Provocaciones bronquiales específicas con antígenos.
  • Pruebas cutáneas desarrolladas con los neumoalergenos a los que se expone el paciente.

Tratamiento

Cuando el asma es crónico es necesario que su tratamiento sea continuo, incluyendo cuando no se está en crisis. En tal estado son recomendados los antiinflamatorios -que actúan sobre la inflamación bronquial-, los que debe administrarse el paciente de manera regular, pues un olvido o abandono constante podría desencadenar graves crisis.

Los broncodilatadores son otro sistema de tratamiento, sin embargo sus uso sólo es recomendable cuando el afectado presenta síntomas.

Si el asma es alérgico, a los tratamientos antes señalados debe sumarse el control de las causas ambientales que generan el problema, a través de la inmunoterapia o inyección subcutánea del alérgeno en cuestión (si se trata de ácaros, polen o epitelio de gatos).

En caso de que la enfermedad se encuentre en estado grave se debe recetar un tratamiento que combine broncodilatadores, y corticoides por vías inhalatoria y oral.


Otros medicamentos

  • Inhibidores de leucotrienos
  • Cromolina sódica
  • Aminofilina o teofilina

Prevención

La forma más básica y simple de prevenir el asma bronquial es evitar el contacto con los agentes que causan la enfermedad al afectado (ácaros de polvo, animales, humo del cigarrillo, contaminación del aire, etc.).

Asimismo se recomienda a los asmáticos por causa estacional:
Mantener las ventanas cerradas del lugar donde se encuentre el paciente, no usar productos con aerosol, ventilar habitaciones luego de períodos largos de encierro.

Asmáticos al ácaro de polvo:
Mantener limpieza del suelo, evitar acumulación de polvo, lavar con frecuencia ropa de fibra sintética, no poseer animales domésticos.

Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias